Es sabido que, como en cualquier otro establecimiento comercial, en los Casinos, Salas de Juegos y Sitios Web de azar y apuestas existen las llamadas “listas negras”.
Estas son pequeños (o en ocasiones: grandes) listados de personas que no son bienvenidas o aceptadas a participar de sus actividades, y son conformadas por todos los organizadores de estos lugares.
Se configuran a partir de ciertos parámetros: si alguna vez te atraparon haciendo trampas en un Casino, tu nombre y fotografía probablemente serán foco de atención para todos los casinos… eres “de la lista negra”. Pero, claro, no siempre entras en este cuadernillo por hacer trampas, también por ganarte ciertas enemistades, por tener un vicio confeso o por muchos otros motivos.
Apostadores Anónimos.
El vicio del juego y las apuestas es tan serio como el alcoholismo o la adicción a las drogas. Y, como para cualquiera de estas afecciones, existen grupos de ayuda anónimos, tal y como es el caso de Apostadores Anónimos.
Estos establecimientos de ayuda reciben a quienes admiten tener un problema con el juego, que pone en peligro su seguridad y la de sus allegados. Una de sus medidas de ayuda y precaución es la incorporación de tus datos a las listas negras de Casinos, de modo tal que si alguna vez recaes y deseas volver al ruedo de las apuestas, no puedas hacerlo debido a tu prohibición. Esta medida ha tenido gran éxito a lo largo de los años.
Apostadores confesos.
Tú mismo puedes pedir tu incorporación a las listas negras, de modo de ponerte un freno o un gran obstáculo cuando tengas la necesidad de apostar, y no por diversión. Un ejemplo de ello es el de un comerciante argentino, quien ya había perdido todo su capital en las tragaperras de un casino de su localidad y quien, en un acto de valentía y con gran celeridad, pidió a las autoridades de Juegos y Casinos que no se le permitiera ingresar más a estos sitios: pidió su incorporación a las listas negras.
Para hacerlo recurrió al amparo del Defensor del Pueblo quien, con sus conocimientos legales, creó un acuerdo mediante el cual su ingreso a las Salas está prohibido, aunque no se le considere un sujeto peligroso para las organizaciones.
Matemáticos y Lógicos prohibidos.
Por culpa y causa de sus cerebros privilegiados, ciertos analistas matemáticos son considerados como sujetos amenazadores y peligrosos para las entidades de juegos de azar.
Se trata de un paso lógico, aunque quizás injusto para estos seres brillantes: sus habilidades mentales les permiten, con gran facilidad, realizar actividades prohibidas por los organizadores de juegos de azar, tales como contar cartas o hacer excesivos análisis estadístico y probabilísticos.
Un caso curioso e interesante es el de Kevin Lewis, a quien se solicitó abandonar las mesas de juego en plena partida de BlackJack. No era extraño, pues en sus años de estudiante en el MIT él y sus colegas ganaron 90 millones de dólares por dedicarse al conteo de naipes, como se ha testificado en el libro “Bringing down the house” de Ben Mezrich.